CRITICAS CDS

Artista: Buddy Guy
Disco: Skin Deep
Sello: Producción Independiente
Edición Argentina: 29/07/2008

BUDDY GUY - SKIN DEEP
Por Martin Sassone (Periodista)

Buddy Guy lo hizo una vez más. Su nuevo disco está cargado de blues y guitarras en ebullición. Skin deep entusiasma desde el primer acorde: comienza con Best damn fool : un título engañoso, porque Guy no tiene nada de tonto. Los solos ardientes están salidos de sus entrañas, es el comienzo perfecto para un disco caliente. Luego sigue con Too many tears , otra buena interpretación, con el matrimonio blusero del momento, Susan Tedeschi y Derek Trucks, alternando punteos y estrofas con el maestro. Buddy Guy baja los decibeles en el tercer track, y para eso elige una Gibson ES 335 y un efecto para la voz, que a su vez le dan cierto espíritu psicodélico a Lyin' like a dog . Sigue con Show me the Money, un shuffle rápido que funciona como un separador para darle paso a un dueto no muy original pero sí efectivo. Eric Clapton suma su guitarra y su voz a Every time I sing the blues y por la simple combinación de nombres, trayectorias y experiencias, se convierte en el tema central del disco: casi siete minutos de texturas superpuestas con el teclado de Reese Wynams amalgamando los solos de las guitarras. Después de ese torrente de electricidad, Buddy Guy se interna en el Mississippi profundo con un tema electroacústico en el que cuenta con Robert Randolph en la steel guitar. Ése es su guiño a la tradición blusera, la que engloba el paso del sonido rural al de la gran ciudad. En Hammer and a nail Guy se balancea con el groove del funky y le da nuevos matices a sus punteos. Robert Randolph vuelve a escena con That's my home , en un clima festivo por el aporte del acordeón de Nathan Williams. Skin deep , que le da el nombre al álbum, es una balada bien producida, pensada para las FM. Derek Trucks aporta su guitarra y Bonnie y Bekka Bramlett los suaves y melódicos coros. La cosa vuelve a tomar temperatura con Who's gonna fill those shoes . Buddy Guy invoca a las viejas glorias (Muddy Waters, Willie Dixon, Jimmy Reed, Son House) y se pregunta quién va a llenar esos zapatos, aunque él sabe que lo hace muy bien. El título del tema once lo dice todo: en Smell the funk , Guy juega con los pedales y pulsa las cuerdas desafiante, mientras el bajo de Willie Weeks le marca el rumbo. El disco termina con I found happines . Allí Guy dice que por fin encontró lo que buscaba y esperaba, que no necesita un doctor porque ella lo mantiene bien y que le pide que se tome su tiempo para hacer lo que tiene que hacer. Son palabras para una mujer, pero también para su guitarra. Buddy Guy lleva el blues bajo la piel, de eso no hay dudas, y Skin deep es el álbum que tenía que hacer en este momento. Seguramente no sea su mejor disco, pero a decir verdad, cuánto importa eso. Es Buddy Guy.

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