|
Marvin Pontiac
por Martín Sassone (periodista)
Robert
Taylor es un negro seductor, enigmático y apasionado
del blues, que esconde su verdadera profesión: la de narcotraficante.
Se hace amigo de Dennis Lenahan, un saltador de trampolín,
a quien trata de convencer para que se una a su banda delictiva.
En medio de esa historia de tiros, traiciones, drogas y sexo, Robert
le hace escuchar a Dennis sus discos de Muddy Waters, Willie
Dixon, Sonny Boy Williamson y Emore James. Y también
el de Marvin Pontiac, a quien menciona como su blusero favorito.
Taylor es uno de los personajes de Tishomingo Blues,
la novela del escritor estadounidense Elmore Leonard traducida
al español como Blues del Mississipi.
Pero... ¿quién es Marvin Pontiac? Se preguntara
cualquier lector amante del blues. Muddy Waters y compañía
son nombres familiares para los bluseros. ¿Pontiac será
un músico nuevo? ¿O un invento de la imaginación
de Leonard? En los libros especializados su nombre no figura. Tampoco
en las más prestigiosas enciclopedias del género.
Sólo en Internet aparecen algunos datos dispersos y unas
pocas fotos -bastante extrañas, por cierto- de un hombre
negro, vestido con singulares túnicas blancas. Su cara se
ve borrosa y es casi imposible distinguir sus rasgos. Lleva además
una suerte de turbante, y tiene una guitarra acústica en
sus manos. Las fotos, parece, fueron tomadas en un oscuro y misterioso
instituto mental... tan oscuro y misterioso como su leyenda.
La red guarda apuntes que relatan cómo las canciones de
Marvin Pontiac le cambiaron la vida a músicos como
David Bowie, Beck, Leonard Cohen, Iggy Pop
o Michael Stripe (de REM). También aparece la foto
de la tapa de su único disco: "The Legendary Marvin
Pontiac Greatest Hits", editado en 2000. Y hay, además,
una pequeña biografía de Pontiac que -siguiendo un
derrotero de sombras- va igualmente encaminada a alimentar el mito.
Según
esa reseña, Pontiac nació en Detroit en 1932. Era
el hijo de un musulmán de apellido Toure (africano, de Malí)
y de una neoyorquina judía, que en 1934 fue internada en
un Instituto psiquiátrico. Ese mismo año su padre
se llevó al pequeño Marvin a Bamako, Malí.
Allí se crío y empezó a gestar su amor por
la música. A los 15 años, Pontiac dejó Africa
y volvió a los Estados Unidos. Se radicó en Chicago
y empezó a tocar la armónica en Maxwell Street. Fue
allí mismo -dicen- donde se peleó con Little Walter.
La humillación que le ocasionó la derrota en esa lucha
lo obligó a abandonar la ciudad. Dejó entonces Chicago
y se instaló en Lubbock, Texas.
De acuerdo con su biografía, se rumorea que en 1950 habría
participado del exitoso asalto a un banco. Como músico, su
primer éxito lo tuvo a los 20 años, con el tema "I´m
a doggy" que, curiosamente, también fue un hit en
Nigeria. Y la fábula crece: a mediados de los cincuenta,
Marvin se fue a vivir a Slidell, Louisiana. Sus datos son pocos
durante los años siguientes, hasta que en 1970 reaparece
con una extraña denuncia: dijo que había sido secuestrado
por extraterrestres. Un año después fue detenido por
la Policía mientras andaba desnudo en bicicleta. Al igual
que su madre, fue a parar a un instituto psiquiátrico, del
que se escapó para regresar a Detroit. En 1977 fue atropellado
por un ómnibus y murió.
Su música es una mezcla de blues, funky, afro-pop y jazz.
El sonido es denso y su voz suena como si se fusionaran las de Tom
Waits, Leonard Cohen y Howlin' Wolf. Las letras
de sus canciones son satíricas e irónicas: "Soy
un perrito / Apesto cuando me mojo", entona en "I´m
a doggy".
Una
historia por demás extraña. Una historia que genera
demasiadas dudas, particularmente al ver quiénes son los
músicos que tocan en el disco: Marc Ribot, John
Medeski y Jamie Scott, entre otros. Ocurre que todos
ellos no superan hoy los 40 años. Entonces, ¿cómo
es posible que hayan grabado junto a Marvin Pontiac en la
década del cincuenta?
El músico John Lurie, del grupo de jazz neoyorquino
The Lounge Lizards, aparece como productor del disco. Según
dijo, encontró las cintas perdidas de Marvin Pontiac
y decidió editarlas en su sello discográfico Strange
& Beautiful Music. "Ese disco cambió mi vida",
sostuvo Lurie, sin especificar -sin embargo- si ese impacto fue
producido por las cintas halladas o por el disco que él mismo
grabó. Porque sólo basta escuchar el disco para llegar
a la conclusión de que Marvin Pontiac en realidad
nunca existió: es evidente que la calidad de grabación
dista de la que se podría haber logrado hace cincuenta años.
Marvin Pontiac no fue un invento del escritor Elmore
Lenonard. Es -finalmente- el alter ego de Lurie, aunque él
públicamente nunca lo admitió. Al igual que el Ziggy
Stardust de David Bowie, Lurie intentó crear un mito
para editar un disco oscuro y alejado de la música que suele
grabar.
Rescatar viejos bluseros del olvido es algo que la historia nos
enseñó a apreciar. Y Lurie jugó con eso. Tal
vez, crear su leyenda fue puro marketing. Lo cierto es que Marvin
Pontiac no fue un músico de carne y hueso. Pero sí
palpitan las catorce canciones del disco... que a fin de cuentas
es lo único que importa. Y lo único que nos queda:
su fascinante música.
Audio:
NoKids
(mp3 - 128 kbps)
Por Martín Sassone
|